Boda de Ludivine y Juan Carlos

Una boda especial, que significó un antes y un después en nuestra trayectoria profesional. Asumimos un gran reto y nos sentimos muy orgullosos del resultado.

La boda se realizó en la finca particular propiedad de la pareja y por eso, el evento tuvo un toque especial y único. Una pareja increíble en todos los aspectos y un lugar espectacular en el que trabajar.

El naranja, asociado con la juventud y la vitalidad, y el verde intenso fueron los protagonistas de la decoración. Las sillas Tiffanny doradas se adornaron con lazos de satén. El sol del atardecer se fundió con los colores de las orquídeas Cymbidium y las calas flamé unidas en ramilletes que también decoraron el arco floral que coronaba el altar donde se dieron el “sí quiero” los novios.
Las mesas se decoraron en los mismos tonos, con pecera llenas de agua de color y velas. Destacaba también el árbol de los deseos, alternativa actual al libro de firmas. El origen del uso de este árbol, proviene de una antigua leyenda hindú de la que hablamos en nuestro blog.

La magnífica tarta de boda francesa (procedencia de la novia) Croquembouche, sorprendió gratamente a todos. La pastelería Sussu, fue la encargada de la preparación y continuó con la temática de la boda, expuesta también en el seatting plan, formado por pasaportes sellados conseguidos en los viajes realizados por los novios y sus fotos más entrañables.

Pero lo mejor de todo, el baile nupcial. ¡Menudo baile se marcaron los novios! Inolvidable. ¿Repetimos?

Gracias a Clarooscuro fotografía por las bellísimas imágenes que compartimos.

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